Cada compra de la comunidad del usuario le abona muchos Pinjoys.

Cuando se le acaba el efectivo, deja de comprar — aunque quisiera volver. Su intención de gasto choca con su saldo disponible.
En cada compra dentro de la comunidad, tus clientes reciben bonificación.
Mientras más participan en la comunidad, más Pinjoys tienen disponibles.
Ese saldo es poder de compra que buscan usar — y tu negocio es donde lo hacen.
Una clienta llega a Café Cardinal con 250 pinjoys acumulados en la comunidad. Ese saldo se convierte en un consumo que quizá no habría hecho sin él.
Un cliente con 400 pinjoys elige la cafetería que los acepta en vez de la de al lado: su saldo le permite también invitar a otra persona.
Una familia junta los pinjoys de todas sus compras del mes y los usa en el súper del barrio: más despensa sin gastar de más.
Un estudiante paga su café y estrena zapatos nuevos con los pinjoys que acumuló su comunidad: le rinde más el presupuesto.
No es un descuento ni un vale: recibes dinero real por lo que el usuario canjeó en tu negocio. El saldo que gasta tu cliente, Weenjoy te lo abona a ti.